15 janvier 2013

XIX



Esos ojos
que ato a mi sombra para que vigilen mi carácter
ajenos, coléricos, nerviosos.

Siempre tuve miedo
de que te echaras a dormir y yo
quedara sola
sometida 
al espectáculo pérfido de mis propios movimientos.

Por eso me desvanecí sin tregua
hasta que los dedos temblando ocuparon su lugar natural en el cuerpo.
Vos me mirás y sabés
sabés tanto
que transpiro de terror cuando te imagino ciega.

Mal o bien
cambié una intimidad conmigo
por tus ojos constantes que deslizan su indiscreción en mí.

*
*

A.M.P

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