22 mai 2013

Respiración artificial



Si hay algo que me define es que tengo un perro al cual le estoy todo el tiempo encima. No puedo evitarlo. La veo ahí, tan perro, y me tienta el abrazo. Me gusta sentir su respiración cuando hace brisa en mi oído, hasta que me doy cuenta de que en realidad yo, gente de letras, no siento como si una respiración entrara en mí sino que más bien siento entrar la R, la E, la S, la P, la I, la R otra vez, la A, la C, la I, la Ó –con tilde, claro- y la N… y pienso, en términos de artificio poético, que es como una brisa.
Ella, inmune a mis desvaríos, sigue respirando; y por eso yo la quiero todavía un poco más.

 

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