10 juin 2013

I



Insomnio. El aire
áspero
entra, sale, entra.
La almohada teje fantasías,
desde el rincón
otros ojos obsesivos examinan la vigilia de sus gestos.
Ella intuye la mirada, se le repliega el sexo.

Áspero el aire
y los ojos
que se acercan como animales destinados
a esa piel
que promete un cuerpo pero lo esconde
esa piel
sitiada ya por manadas hambrientas
quieren carne, ella es cuerpo
áspero el aire
y la lengua y los dientes
tantos felinos en mi pecho
tienen hambre y yo soy cuerpo
entran, salen, entran
adquieren
velocidades imposibles y dibujan
vértigo en mi sangre.

Insomnio. Calma.
La manada ahora es
mero fluido entre esa piel, mi piel
que promete un cuerpo pero lo esconde
que promete
estallarme los rincones con gemidos
cuando entienda, al fin, el placer entre estas garras.

*
*

A.M.P


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