20 août 2013

El último gesto de la bestia


Tras años y años de lucha
y toda una vida de autoexilios
de levantamientos armados entre las guerrillas
que habitaron unas contra otras mis cuerpos
hoy
me gana la vejez…
Que dibuja nuevos mapas en la palma de mis manos
y se acumula
en cada trazo y ante todo
en mi garganta abismal que quiso, con infantil inocencia,
experimentar todos los silencios
como condición de un grito
último y verdadero que nunca llegó.
Hoy me resigno, agotada y vieja, a este murmullo
me entrego al balbuceo
en el que todas las ficciones de mi historia se repliegan
como un mamífero vencido
que no puede ya
sino adorar a su enemigo
con tanta intimidad
tanta
que aterra.

*
*

A.M.P

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