16 janvier 2014

(bis)



Los ojos, torpes, deambulan la calle.
Cada tanto, ciegos, interrumpen el movimiento. Tienen cáncer.
El primer cáncer no genético,
el que los ojos encontraron al mirar afuera y cáncer
al árbol y cáncer
al semáforo y cáncer
y las ranuras de las baldosas esparciendo cáncer
Cáncer que mata al cáncer y a las
pocas células vivas que quedan de mi historia
antigua
lejana y mentida historia
pero sin cáncer.
La agonía acaso era
otra
las santas omisiones, el percibido
Engaño, cáncer también
en el centro de mesa
(flores blancas para mamá flores negras).

Pero ahora.
Analgésicos y enfermeras. Ahora
la voz sin flores de la que amo me susurra el infinito y yo
Huelo cáncer.
La desesperación se obsesiona conmigo cuando
no sé escuchar lo único que importa, cuando
respirar
se hace difícil
en la voz que más amo.

*
*

A.M.P