9 septembre 2015

Serie "La hora de los trenes" (Frag.)

No pasa el tren de las seis
y el andén calla
como si fueran las tres de la tarde.
Solo escucho la voz de Lidia
desdibujada
arrastrada por una brisa tibia hasta las vías
donde todo pesa más.

Con las piernas cruzadas
las manos sin boleto que arrugar
y la respiración acelerada
espero un tren que no llega.

Entonces, empujada por la tarde,
toda mi infancia baja al andén:
los dedos de la tía en el tejido
el tedio de mis hermanas cuando la siesta
se lleva hasta las ganas de jugar.
La primera bicicleta y los paseos
de cara al río donde el paisaje se aleja
y traza una pregunta.

La memoria de esos años enlutada
llena de tierra
como los rincones de la casa de la abuela
que hoy
estrena otra familia
sin niñas.

Baja la barrera.
Miro, una vez más, la calle de tierra.
Atardece en el horizonte
todos los instantes se acuestan en el sol.

*
*

A.M.P